Nicholas Blohm, un escritor frustrado, encuentra cierto día en el parque un extraño personaje: un comprador-vendedor "al peso" de libros usados. el hombrecillo lo reconoce por haber leído de él un par de libros, y decide obsequiarle un manuscrito que extrae de la colección que guardaba en una enorme bolsa plástica negra.

El escritor empieza a leerlo y nota que el manuscrito es especial. Cuando lo cierra desaparece la historia, es decir, todo lo que en él había escrito. Se desespera, pues su intención es apropiarse de la novela, y en medio de su ansiedad por encontrar respuestas decide buscar en Internet. Encuentra que los personajes que figuraban en el manuscrito sí existen y que justo está ocurriendo lo que decía que iba a suceder.

Viaja a Roma a encontrar a los personajes de "su novela" y de pronto se ve involucrado en la trama.

A lo largo de la novela junto al personaje principal debe encontrar el secreto dejado por el conde Claudio Contini-Massera a su sobrino. Un secreto que de llegar a cristalizarse involucra una gran fortuna, una búsqueda que apela a la inteligencia de ambos: sobrino y escritor; y que los lleva a bibliotecas encadenadas, a las catacumbas de Armenia y a la Isla de Capri.

martes, 14 de octubre de 2014

EL MANUSCRITO I El secreto: comentario del crítico literario Heberto Gamero

Anoche leí en mi Kindle la última página de esta interesante novela de Blanca Miosi donde, aparte de la fluida y envolvente forma de contar que tiene la autora, lo que más llama mi atención es su estructura.

Un narrador en tercera persona nos relata la historia de un escritor un tanto frustrado, Nicholas Blohm, que recibe un cofre de manos de un extraño monje que inmediatamente se suicida lanzándose desde lo alto de un risco. La semilla del interés queda sembrada desde la primera página. El cofre contiene algo tan importante que, para bien o para mal, podría cambiar el destino de la humanidad entera. 

Muy pronto nos damos cuenta de que en apariencia la escena no sucede en la realidad sino en el manuscrito que un misterioso “hombrecillo” le entrega a Nicholas Blohm en el banco de un parque y donde se habla de otra historia que, en paralelo con la del frustrado escritor, nos hará trasnochar y llegar bostezando a la oficina. En este nuevo relato cambia el narrador y aparece un personaje hablando en primera persona (el italiano Dante Contini-Massera), contándonos su aventura, la misma que aparece en el manuscrito, un manuscrito que tiene la propiedad de desaparecer en el momento menos pensado. Y en cada una de estas desapariciones la autora vuelve e intercala el relato de nuestro frustrado escritor que busca desesperadamente una historia que contar, y vaya si la encuentra cuando con cierta intermitencia el manuscrito se la proporciona.

En un genial giro, y aprovechando una de esas desapariciones de letras, comas y puntos, y presa del desespero por la posibilidad de no enterarse del resto del relato, Nicholas decide investigar a fondo y consulta Internet. Descubre entonces que lo que Dante cuenta en el manuscrito se está llevando a cabo en ese momento también en la vida real. 

Sí, existe Dante, también el monje, el cofre con su valioso contenido y casi todo lo que había leído en el manuscrito. ¡Mamma mía! Es cuando todavía incrédulo se arma de valor y decide viajar a Italia y visitar a los personajes del mágico documento. Finalmente tenía la posibilidad de escribir una buena novela. No podía desperdiciar esta oportunidad. 

¿Qué pasa entonces? ¿Cuál es el contenido del extraño cofre? ¿Qué papel juega el criminal de guerra nazi Joseph Mengele en todo esto? Para contestar estas preguntas y muchas otras habría que leer El manuscrito de cabo a rabo, y con cierta premura porque se corre el riesgo de que desaparezca ante nuestros ojos.